viernes, 8 de agosto de 2014

"TIO, ¡CONSEGUÍ SU NÚMERO...!"


No tengo móvil. No soy de los que ultimamente se están quitando. Es que nunca lo he tenido. No solo se puede sobrevivir sin él, sino que se vive sin él. Y siempre es más interesante vivir que sobrevivir.
Pero este no es el tema. El caso es que sin saber muy bien porque he pensado lo fácilmente que se intercambia ahora la gente los números de teléfono.
Cualquiera (que tenga móvil) tiene en su agenda tropecientos mil números. El del camarero del bar de al lado de la oficina, el de un taxista que hace la carrera muy barata entre Burgos e Ibeas, el de la prima de su panadera que plancha por horas... Y otra cantidad ingente de no se sabe muy bien quién. "¿Quien será este tal Alberto AVE...? Va a ser el tío aquel con el que coincidí en el tren a Sevilla... No, que va, va a ser el novio de aquella amiga tuya que iba contigo al gimnasio, aquella rubia que estaba muy buena, hombre... ¿no?, pues ni idea chica, pero no voy a bórralo no vaya a ser que luego me acuerde... "
Se ha perdido todo el encanto, aquel romanticismo que encerraba el tratar de conseguir el número de esa chica tan mona que te tenía el corazón revuelto y la cabeza obnubilada. Antaño, junto con el número de teléfono se entregaba una ilusión. El número de teléfono era a la vez la clave que abría el candado de la puerta a la posible futura relación. Lo que pasase después no era predecible, pero ya estaba dado el primer paso (uno de los más difíciles de dar). Tanto el hecho de que te diesen su número como el de que te pidieran el tuyo ya era razón más que justificada para lanzarse en doble mortal de cabeza a soñar con posibles citas, miradas imaginadas y futuros besos robados.
Hoy cualquiera te da su número de móvil, sin ninguna necesidad, ¡sin que siquiera se lo pidas!. Hoy detrás de esos números tremendamente largos (y que ya nadie memoriza - que bonitos eran ciertos números, de ciertas chicas, que todavía más de treinta años después aún recuerdas-), hoy digo, detrás de esos números no se esconde ninguna promesa, ninguna esperanza. Si me apuras, es casi al revés. Y calla no te den junto con el número, el correo electrónico, el facebook, te agreguen a un grupo de guasap y hasta te pasen por sms su número de la Caixa por si quieres hacerle un ingreso en cuenta...

No hay comentarios: