Te quedó bonito y te quedó gracioso. Como casi todo lo que dices o haces te quedó simpático, divertido, y ocurrente. Pero esta vez Amigo, te equivocaste. De medio a medio.
Si tratabas de reflejar tu alma con el el tatuaje, si tratabas de representar gráficamente tu carácter, tu esencia (que al fin y al cabo es la finalidad ultima de todos tus tatus) deberías haberte grabado a Thor. A Thor sí. A Thor, no a Obelix.
Con Obelix puede que tengas en común la simpatía y la bondad pero poco más. Con Thor además de eso podemos analizar y encontrar otros nexos: ambos sois grandes, ambos tenéis carácter, y ambos os ponéis el mundo por montera cuándo no quedan más cojones. En esas andas tú ahora. Como si de un desafío de los dioses griegos (o vikingos) se tratase, llevando la nave a buen puerto, remando en el temporal contra viento y marea, con tu martillo en alto y una sonrisa (esta sí más de Obelix que de Thor) que ni la mayor de las olas del océano logra desdibujarte.Sabes que tú puedes con esto y con más, pero recuerda bombón, que las malas lenguas dicen que hasta a Thor, que era un diosecillo, se le vio llorar una noche de luna menguante...
Y una última alegación a favor del tatu de Thor: ¡Obelix usa trenzas (jamás te vi a ti usarlas) y Thor (como tú) tira más de moño!.
