miércoles, 14 de abril de 2010

HACE UN AÑO.

Hace un año por estas fechas cojeaba, sonreía, observaba, disfrutaba, respiraba y aprendía. Y otra vez sonreia. Y volvía a sonreir. La única preocupación era saber si al día siguiente mi pierna me dejaría o no caminar. Sobraba el reloj, sobraba casi todo. "Lo mejor del Camino es que no haces nada y sin embargo no tienes tiempo para nada" decía Stefano.
Necesite un mes para llegar desde Roncesvalles a Santiago y casi un año entero para entender unas cuantas cosas elementales que casi todo el mundo lleva "de serie" y que en mi caso tuvieron que ser adquiridas como "extras" (algún que otro concepto todavía tendrá que esperar un poco debido a mi torpeza). Del Camino me traje muchas cosas: una escala de prioridades completamente distinta a la anterior, una tendinitis de la que a día de hoy no me he recuperado del todo, un montón de buenos recuerdos, muchos amigos y nuevas inquietudes. Fue sin duda el viaje de mi vida, pero ahora ,un año después, alguno de sus efectos, alguna de sus enseñanzas, comienzan a difuminarse, a desdibujarse por el roce erosivo del día a día. Intento en vano mantener algo del espíritu con el que llegue a Santiago: la mala memoria y la rutina se alían para que se escurra entre mis dedos. ¡No querría encontrarme con los puños cerrados y vacíos!.
Dicen que el punto algido del cambio que sufren los peregrinos llega un año después, ya que hay ciertos procesos que necesitan un tiempo para desarrollarse. Desde luego en mi caso, las fechas más exactas no podrían ser: llegué a Santiago el 09 de Mayo del año pasado y el nacimiento de mi primer hijo se espera para aproximadamente ese mismo día de este año.



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5 comentarios:

Alberto dijo...

El camino de Santiago también ha sido el viaje de mi vida,Rodrigo.El Camino es paz y libertad.

BIPOLAR dijo...

esta vez no voy a añadir nada

Raúl Urbina dijo...

Qué decir, amigo: los años pasan y hay experiencias acumuladas como tu Camino que se proyectan hacia otros senderos apasionantes, como los de la paternidad. Tenéis por delante para dentro de poquito una de las aventuras más maravillosas que puede experimentar un ser humano.

Álvaro Tilo dijo...

Primero, nada mejor que FELICITARTE, por la llegada de tu primer hijo; un día volverás a Santiago con él. Estoy seguro. El CAMINO marca de por vida y la experiencia jamás se olvida. Puede que se tengan esas sensaciones al año de haberlo hecho, no lo sé, nunca llegué a Santiago andando y bien que lo siento.

Un cordial saludo

María dijo...

¡¡¡¡¡ Enhorabuena KOKI !!!!

¡¡vaya manera de celebrar el aniversario de tu peregrinación a Santiago, sin duda inolvidable y con tu hijo imborrable para siempre!!

Yo el camino completo, no lo he hecho nunca. Pero en tres ocasiones hice unos 200 km, desde Ponferrada y dos el camino Portugués y es verdad, que la camaradería y lo que te encuentras por el camino, lo hace muy especial.

Me alegro por todo, por tu hijo, por tus recuerdos y porque por fín te has quitado el capuchón.;-)

Muchos besos, KOKI.