viernes, 17 de julio de 2009

HORARIOS

AYER: Levantarse / Peinarse las cejas / Acostarse / Astronomía / Cocina / Cartuja
HOY: Cantar / Bici / Dormir / Sonarse los mocos / Astronotuya / Literatura Hindi
MAÑANA: Fuentesblancas / Matemáticas / Tele / Astronosuya / Reir / Desorden
PASADO: Recreo / Flauta travesera / Caligrafía / Astrononuestra / Mirar al tren
DESPUES: Oración / Correr / Rei-ki / Siesta / Cine / Astronovuestra / Más siesta

Desde antes de ser capaces de caminar erguidos, ya estábamos empeñados en ir complicándonos poco a poco la vida. Acotando nuestra libertad paso a paso. El no va más en este infinito proceso de paulatina castración fue la implantación de los horarios. Empeñándonos en hacerlos lo más ilógicos y contra natura posibles, ignorando al máximo la pulsión natural de la Vida.

Desde que somos bien pequeñitos nos los empiezan a imponer de manera astuta y subliminal y así, sin apenas darnos cuenta, caemos en sus redes y terminamos por, primero aceptarlos, después adoptarlos, mas tarde adorarlos y finalmente crear algunos propios y tratar de imponérselos a los que nos rodean.

Pero todo en esta vida, tiene su lado positivo y los horarios no son una excepción: ¡que gustazo saltárselos y pasárselos por el forro de vez en cuando (o de cuando en vez, para ni ahí seguir el orden establecido)!.

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1 comentario:

BIPOLAR dijo...

Astronomía y oración, buena terapia.

Cómo se añora la vida sencilla de antes, cuando la madre estaba en casa y no importaban tanto los horarios...